Octavio Uña Juárez o lo que fuimos

Aquellos jóvenes de los 70 que inauguramos la licenciatura en Políticas y Sociología

Manuel Quiroga

Por entonces éramos más jóvenes. En el curso 1972-1973 comenzó a impartirse la Licenciatura de Ciencias Políticas y Sociología en la Facultad de su nombre, al lado del Edificio de Semillas del Ministerio de Agricultura en la Carretera de La Coruña (todo se llamaba así, luego fue cambiando). En las secretarías, en las colas para entrar en las clases, en los tablones de anuncios nos agolpábamos estudiantes recién salidos de los Institutos y otros ya con carreras terminadas y, hasta, con Doctorados en su haber. En mi caso la cercanía de iniciales del apellido me fue dado convivir con Mary Carmen Rodríguez, funcionaria del INE, Miguel Roiz Célix, Octavio Uña Juárez? De aquel conglomerado de alumnos muchos terminaron siendo profesores en distintas instituciones, otros nos quedamos solamente en poetas. Octavio Uña, religioso agustino por aquel entonces, ya había publicado varios libros, uno de ellos, «Mediodía de Angélica», de justa celebración, pero su andadura seguía teniendo parcelas místicas y también, ¡cómo no!, de cierto clandestinismo político, pues el momento era clave para deshacernos del bagaje de una España atenazada por el franquismo y sus opresivos gobernantes. Es notorio un acto varias veces recordado: con frecuencia acudían políticos de izquierdas, sindicalistas, algunos revolucionarios gratuitos. En una de aquellas ocasiones fue Marcelino Camacho el que arengaba al personal desde un utilitario en la propia entrada de la facultad.

-Tenemos que acabar con el franquismo, desmontar los sindicatos verticales, ¡aspiramos a la libertad!.

Se oían aplausos. Lógicamente. En un momento dado Camacho, muy tranquilo, dijo:

-Creo que tenemos visita, así que a dispersarse y a no armar jaleo.

El jaleo lo armaron los grises, como siempre, los empleados al servicio del Estado (de aquel Estado), que a la muerte del dictador se convirtieron en demócratas de toda la vida, igual que los esbirros de la Secreta que a veces se matriculaban para espiarnos y ver si alguien hablaba del marxismo o de otros venenos de la época.A veces había sangre en los pasillos y escaleras de la facultad, en otras ocasiones inmovilizaban nuestros coches o nos prohíban salir a la carretera a tomar el autobús y, sobre todo, avanzar en manifestación hacia la Moncloa. En una de esas ocasiones fueron detenidos varios estudiantes y Octavio Uña, vestido con el hábito precioso de su orden, se dirigió a donde fuera, seguramente la Dirección General de Seguridad, a solicitar la libertad de aquellos detenidos.

Pronto llegó Suárez, el propio Uña se metió un poquito en política defendiendo las ideas castellanoleonesas o algo así y la Presidencia del Gobierno se instaló en nuestro jardín, quiero decir en el entorno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, donde convivíamos con docentes preclaros como José Antonio Maravall, a la vez Director de «Cuadernos Hispanoamericanos», José Vidal Beneyto, Luis González Seara, Díez Nicolás, Amando de Miguel, Fernando Ariel del Val, María Carmen Iglesias, Carlos Moya Valgañón, José Antonio Ortega y Díaz-Ambrona, Enrique Curiel y un largo etcétera que, luego, fueron tomando posiciones para una, digamos, reconstrucción de la perdida democracia tras la insurgencia de 1936.

Uña se secularizó, contrajo matrimonio con una buena compañera también activista de aquellas horas, y siguió analizando la escolástica, las ideas de Santo Tomás de Aquino, la poética de Pablo Neruda y la visión progresista de tantos y tantos hombres que hicieron posible una Transición modélica en España, aún no terminada, desde luego. Consiguió nuevas cátedras, siendo profesor en tierras gallegas y, ya más tarde, traslado a Castilla La Mancha se esforzó con otros compañeros en la creación de la, aún, flamante Asociación Castellano-Manchega de Sociología, cuyos congresos en Almagro, Valdepeñas; reuniones de trabajo en Albacete, Toledo y otros encuentros en el resto de España dan fe del enorme bagaje intelectual tanto de Uña como de aquellos sociólogos y afines que tienen la labor diaria como base de su trabajo y de sus investigaciones.

En nuestro caso me precio de haber tenido a Octavio Uña Juárez ; Lorenzo Navarrete y a Miguel Roiz, entre otros compañeros, como miembros del Tribunal que juzgó mi modesta tesis doctoral titulada «La crítica literaria como fenómeno sociológico» dirigida por González Seara y, afortunadamente, bien apreciada por todos ellos.

De sus trabajos y sus noches obtuvo algunos resultados, muchos y bien reconocidos, como la publicación de nuevos libros de toda índole, ensayos de ciencias políticos, de filosofía religiosa, manuales para estudiantes y, ahí vamos, poemarios de variada factura pero siempre con la mirada puesta en el ancho mundo, en los viajes por el universo vivo, en la delicia de las féminas de todas las latitudes, en los atardeceres maravillados y en los amaneceres que el Creador o la fantasía numérica de las estaciones nos permiten disfrutar. Algunos de estos libros de versos con entrañables para mí mismo como «Cierta es la tarde», en el cual el autor me obsequió con la posibilidad de insertar unas palabras como prólogo o pórtico de sus andanzas donde yo recordaba que «el poeta suscita escalofríos, horizontes perfectos; planta árboles nuevos en espacios de calma». Y donde el mismo Uña recordaba los horizontes por mi tan queridos de Cantabria («Por Oyambre mil aves repetían/ la región de la almas. Blancos cisnes/de roda al paraíso» aunque no olvida en otras ocasiones la reciedumbre de Castilla y de León, de su Zamora natal donde también nació, en Castroverde de Campos, mi abuela materna. Y también queda como testimonio y no ligera expresión ese impresionante poemario titulado «Puerta de Salvación» que, animado por mí mismo tras la publicación de mi poemario «Crónica de aves (El viaje a Chile)», publicó en la Biblioteca CYH. Ciencias y Humanidades capitaneada por el gran editor y traductor Víctor Pozanco. Me refiero, naturalmente, a un libro del que Rosa Navarro Durán diría que «No hay en él más espacio que la propia poesía». Así es pues el autor, catedrático, amigo, amante de los sueños y la vida escribe en él: «Esta vida mortal inconsolada/ rompe su don, y triste/ya sin destino./fuimos para el amor, mas entregados a lenta desventura, y sólo huellas/de dicha y paraíso». Si, la Sociología, la existencia, la poesía unidas en el mismo sitial.

El Teatro Ramos Carrión acoge la presentación del libro de homenaje al profesor y escritor zamorano Octavio Uña

Natalia Sánchez. La opinión de Zamora

Corría el año 1957 cuando un joven, Octavio Uña, dejaba su Zamora natal rumbo a la capital de España. “Salí de la estación de Zamora, con solo doce años, entre unas viejas máquinas de vapor echando sus últimos suspiros. Era un viaje larguísimo, nos pintaba la cara a los chavales el carbón”. Comparte su recuerdo el profesor universitario y escritor zamorano con motivo de la presentación del monumental libro Intellectum Valde Ama que le tributa homenaje el viernes en el Teatro Ramos Carrión de Zamora.

Octavio Uña Juárez se identifica como un hombre de universidad desde el año 70 hasta el momento actual. Profesor de numerosos alumnos en los distintos centros donde ha ejercido como docente. La Universidad Complutense, en la que ha sido profesor durante treinta años, en el Real Colegio Universitario de El Escorial, en la Universidad de Santiago de Compostela, en la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid, durante treinta y dos años, en la Escuela Diplomática de Madrid, en la Universidad de Castilla – La Mancha, entre otras. Ha ganado por oposición tres cátedras de universidad y una de IES, dos agregadurías y una titularidad.

El profesor, que cuenta con cinco licenciaturas y cuyas líneas de investigación se han centrado en la sociología del conocimiento y de la comunicación, la sociología de la cultura, la literatura y el arte, así como la teoría sociológica. Este zamorano ha sido profesor en universidades y centros de investigación en Europa, América, África, Australia y Nueva Zelanda y en variados países árabes.

De entre todos los países a los que el profesor Octavio Uña ha sido invitado, destacan las numerosas ocasiones en las que viajó a México. Especial es aquella ocasión en la que: “llevé el mejor ramo de flores que encontré a la tumba de León Felipe”. Un gesto que realizó tras visitarle ese verano en su casa de Zamora la alcaldesa de Tábara, quien “no podía ir en aquellos tiempos del franquismo. Ella me pidió que lo hiciera con motivo de un homenaje internacional que se tributaba al poeta zamorano al que acudieron gentes de todo el continente americano y de Europa”.

Octavio Uña nos dice: “llevo un alma lírica que me la dio la tierra, la antigua voz de la tierra” que decía León Felipe. Ella “me hace ver con ojos profundos la hermosura de esta tierra apagada y tan dejada de la mano de Dios”. Hace una pausa en la conversación y prosigue en un largo discurso sobre la historia de Zamora y Castilla. Una grave lección de historia y sociología.

En la presentación del libro Intellectum valde ama. Ama intensamente la inteligencia, que recoge en tres volúmenes más de 300 intervenciones de profesores, escritores, poetas y autoridades académicas sobre Ciencias Sociales y sobre la vida de este profesor y escritor zamorano, participaron el presidente de la Diputación de Zamora, Francisco José Requejo Rodríguez, el profesor de Lengua Española y Literatura José Antonio Lera, amigo desde la infancia del homenajeado, el cuál desgranó la intensa relación del profesor con la provincia. También el coordinador de los volúmenes, editor, Rafael Lazcano, que habló de la gestación del proyecto, en tanto que el profesor de Literatura, Manuel Ángel Delgado, expuso la creación poética del zamorano, y el catedrático de Ciencia Política y de la Administración, José Manuel Canales, profundizó en la faceta profesional de Octavio.

Cuidados de caminante

Cuídate, caminante, no te mueras
en la Plaza Mayor de Puebla de Sanabria,
bajes,
     precipites tu sangre,
     te recoja el Tera
y éste entregue al Duero ya tan húmedos huesos,
te sepulten en mar
y ya no tengan
tus lágrimas orillas.

Reseña de Julio Escribano Hernández sobre Octavio Uña Juárez

Cuadernos Salmantinos de Filosofía. Vol. 47, 2020, 641-644, ISSN: 0210-4857

G. M. Verd. – Revista Proyección LXVI (2019( 455-486) (Octavio Uña Juárez)

LAZCANO, Rafael (ed.), Intellectum valde ama – Ama intesamente la intelegencia (San Agustín (Ep. 120, III, 13, 4) Homenaje al Profesor Octavio Uña Juárez, Catedrático de Sociología y Filosofía, Escritor y Poeta. Editor Rafael Lazcano, Pozuelo de Alarcón (Madrid) 2019, 3 vols., 2035 pp., 90 €

LAZCANO, Rafael, Octavio Uña: perfil bio-bibliográfico. Editor Rafael, Pozuelo de Alarcón (Madrid) 2019, 107 pp., 15 €

Rafael Lazcano, conocido por sus obras de gran aliento, no podía quedarse atrás al promover este sobresaliente libro-homenaje, de tres grandes volúmenes con más de mil páginas, dedicado al catedrático, sociólogo y escritor zamorano Octavio Uña Juarez con motivo de su jubilación. Que también es autor de una amplia obra poética con mas de una docena de títulos. Nueve catedráticos de sociología de universidades españolas han formado la comisión organizadora de esta obra. La primera aportación es un estudio del mismo Lazcano, de un centenar de páginas, sobre la vida y la obra de Octavio Uña, estudio del que trataré al final de recensión. El resto de la obra esta dividida en nueve secciones, de las que las cuatro primeras están dedicadas al autor objeto del homenaje. Dario Villanueva, exdirector de la Real Academia Española, encabeza la primera, en las que más de treinta representantes de otras tantas instituciones de España y del extranjero tratan sobre la relación de que Uña Juarez ha tenido con ellas. Siguen más de setenta semblanzas desde el recuerdo (como se dice en el libro) de amigos y colaboradores, que rememoran al profesor y compañero. La tercera sección esta formada por veintiocho artículos sobre su pensamiento y sobra la actividad de Uña Juárez como profesor, investigador y poeta. Por fin, la cuarta parte está formada por un homenaje poético con más de setenta poemas escritos en su honor, como un del académico Luis Alberto de Cuenca. Tras estas secciones dedicadas a la figura de Octavio Uña siguen mil quinientas páginas de estudios sociológicos escritos en su homenaje. Como de sociología de la literatura (uno de ellos, de Amando de Miguel), sociología de la cultura, sociología humana, sociología física, la modernidad, la globalización, la inmigración el turismo, los derechos humanos, las organizaciones sociales, las teorías sociológicas y muchos otros aspectos, junto con investigaciones de tipo histórico, como sobre Max Weber, Ortega y Gasset, Baltasar Graciano o Confuncio. El tercer volumen está dedicado principalmente a la ciencia política, la economía y la gestión pública, para terminar con una sección sobre sociología de la comunicación y de las nuevas tecnologías. Más de trescientas firmas de España, Europa, América, África y Nueva Zelanda, y en distintos idiomas, avalan esta obra, que puede ser calificada de monumental. Y que, más allá de un homenaje, representa una fecunda y caudalosa aportación para todos los interesados en las ciencias sociales. La segunda obra de Rafael Lazcano, Octavio Uña: perfil bio-bibliográfico, coincide con el núcleo de la «Presentación» del libro anterior, y es una exposición exhaustiva de la personalidad, actividades académicas y bibliografía de Octavio Uña Juárez. Recorre con extrema minuciosidad su formación universitaria, su currículum como catedrático de sociología en las universidades de Santiago de Compostela y Castilla – La Mancha, sus cursos , seminarios, conferencias, tesis que dirigió, actividades culturales, las revistas que fundó y dirigió, las asociaciones científicas y culturales a las que perteneció y las áreas de investigación en las que se especializó y que promovió. Pero la parte más importante es que la bibliografía de todas sus publicaciones científicas y literarias, con un total de 930 entradas, elaboradas con rigor profesional. Podemos felicitar a Rafael Lazcano y a Octavio Uña por la parte que les corresponde en este gran homenaje al profesor universitario.

G. M. Verd.

Reseña de Enrique G. Eguiarte B. sobre Intellectum Valde Ama (Octavio Uña Juárez)

LAZCANO, Rafael (ed.), Intelectum Valde Ama. Ama intensamente la inteligencia. Homenaje al Profesor Octavio Uña Juárez. Catedrático de Sociología y Filosofía. Escritor y Poeta, Pozuelo de Alarcón (RL), 2019, Vol 1., 641 págs.

LAZCANO, Rafael (ed.), Intelectum Valde Ama. Ama intensamente la inteligencia. Homenaje al Profesor Octavio Uña Juárez. Catedrático de Sociología y Filosofía. Escritor y Poeta, Pozuelo de Alarcón (RL), 2019, Vol 2., 688 págs.

LAZCANO, Rafael (ed.), Intelectum Valde Ama. Ama intensamente la inteligencia. Homenaje al Profesor Octavio Uña Juárez. Catedrático de Sociología y Filosofía. Escritor y Poeta, Pozuelo de Alarcón (RL), 2019, Vol 3., 686 págs.

Como monumental y casi inabarcable puede describirse la presente obra. Se trata de una obra que de alguna manera en su mismo formato externo pretende ser una metáfora viva de quién es el tema y el elemento central de la misma, que no es otro que el Prof. Octavio Uña, un intelectual de cuerpo entero, a la más estricta usanza renacentista, por su conocimientos enciclopédicos en variados y diversos campos, así como un hombre de los que podía catalogarse como un nuevo renacimiento global, por la extensión de su trabajo y por el alcance de sus colaboraciones e intervenciones en diversos puntos del planeta, tan variados como distintos. Su vida hubiera sido el sueño más querido de Platón, quien tuvo que conformarse con sus viajes para enseñar en Italia y más específicamente en Siracusa. La obra obra ha sido excelentemente editada por Rafael Lazcano, quien ha hecho una labor ingente para reflejar como señalábamos, de una manera exterior la magnitud del trabajo y la envergadura intelectual del Profesor Uña Juárez. De este modo, se han reunido colaboraciones de más de trescientas personas, entre profesores universitarios de las más variadas instituciones, tanto españolas como extranjeras; alumnos del Profesor Uña Juárez, poetas, ensayistas, estudiosos en general y un numeroso grupo de personas que se han dado cita para honrar y homenajear como se merece al profesor Uña Juarez. De este modo, se ha conformado una obra verdaderamente monumental de casi dos mil páginas, en donde el lector puede encontrar no solo los elogios y las laudationes propias de un escrito que quiere ser un rendido y merecido homenaje, sino que también el lector atento encontrará poemas, ensayos, disertaciones, comentarios, memorias, escritos, como decíamos antes, por un amplio grupo de autores de diversas filiaciones.

De este modo, en el primer volumen, el editor Rafael Lazcano nos hace una interesante presentación del Profesor Uña Juárez, brindándonos una abundante bio-bibliografía de este gran estudioso. Posteriormente se dedica una primera parte para presentar a Octavio Uña en la mirada de las instituciones que rinden homenaje al Prof. Uña Juárez, sino también la gran variedad de países, ya que hay instituciones no solo de España, sino también de Egipto, México, Estados Unidos y otras naciones. La segunda sección lleva como título «Semblanzas dese el recuerdo», donde encontramos las voces y las colaboraciones de los estudiantes y alumnos del Profesor Uña Juárez, reflejando de nuevo la amplitud, tanto geográfica como académica. La tercera sección está dedicada a «la labor docente, investigadora y poética de Octavio Uña». La cuarta sección es llamativa, pues se han reunido un grupo de poemas escritos por diferentes poetas y escritores, y lleva por título «Atalaya poética» La quinta sección, con la que se termina el volumen primero, está dedicada a la «Literatura, poesía y sociedad», reuniendo diversos ensayos en los que se aborda la literatura como fuente de información sociológica, entre otras cosas. La sexta sección, con la que comienza el segundo volumen de esta monumental obra, aborda el tema de la «Sociología-Cultura-Sociedad» reuniendo ensayos sobre diversos temas, en español, francés e italiano, y es posiblemente una de las secciones más extensa de esta ingente obra. La séptima sección con la que concluye el segundo volumen, está dedicada a «Voces de Sabiduría», conteniendo ensayos de diversos temas, como pueden ser Lope de Aguirre, el de Buñuel o bien Juan de Mariana y los escolásticos españoles, para con ellos ilustrar la universal y amplia visión del profesor Uña Juárez.

El tercer volumen comienza con una sección dedicada a las Ciencias Políticas, la economía y la gestión pública, siendo otra de las secciones más extensas de esta interesante colección de ensayos. En ella encontramos estudios de diversos profesores y académicos de distintas universidades, españolas y extranjeras, cada uno presentando diversos aspectos que de alguna manera tienen que ver con las clases y las enseñanzas del Profesor Uña Juárez. La novena y última sección tiene como tema «La comunicación, el lenguaje y las nuevas tecnologías». En ella volvemos a encontrarnos una gran variedad de escritores y de temas, con los que el abanico se amplía y se enriquece, en conjunto podemos decir que se trata de un merecido y rico homenaje al Profesor Octavio Uña, en el que se refleja su saber poliédrico y polifacético, ya que de alguna manera cada uno de los ensayos y poemas ofrecidos en este Festschrift intenta reflejar los aspectos de la vida, la enseñanza, la trayectoria intelectual y la obra del Profesor Uña Juárez. Se trata de una obra excelentemente bien editada, pues existe una gran armonía entre todas las partes, ya que los ensayos o poemas se lazan unos con otros con un gran equilibrios, así como la excelente presentación editorial en pasta dura, con una hermosa fotografía de la Biblioteca de El Escorial en la portada. Ahora esta monumental obra necesitaría un segundo índice, que este caso sería un índice temático, para poder acceder de manera más ágil y rápida a la lectura de diversos ensayos sobre temas específicos que pueden ser de mucho interés.

Se trata de un Festschrift con un valioso contenido y con una excelente edición, por lo que felicitamos al Profesor Octavio Uña Juárez, así como al editor, Rafael Lazcano por la ingente labor realizada en esta obra, en al que se cumple la sentencia virgiliana: labor omnia vincit improbus. ¡Enhorabuena!

Enrique A. Eguiarte B.

Escrita en la Revista Augustinus. Volumen 65. 2020. Páginas 301-302.